jueves, 28 de febrero de 2008

VERTIGO – VINYL UNDERGROUND # 5 (MOTHERS DAY)

Langley, un misterioso personaje relacionado con el pasado de Morrison Shepherd, ha muerto. Su asesinato está siendo investigado y las pistas apuntan directamente a nuestro playboy protagonista. Además de problemas, Langley ha legado a Mozz dos cosas: el nombre de una calle de Londres que parece no existir y una vieja fotografía de su madre.
De manera que Morrison emprende un viaje a las profundidades de Londres y a las suyas mismas, ya que de hecho es acompañado por la aparición de su propio yo de 5 años (ya he comentado que en esta colección aparece la magia de vez en cuando). Así es como viajamos por un underground repleto de fantasmas de antaño y revivimos momentos duros del pasado de Mozz (la muerte de su padre, la separación de su madre y alguno más). La explosión de una bomba en un club justo antes de que él entre, lo devuelve a la realidad. La dirección acaba por aparecer, y con ella nuevas pistas sobre la familia de Morrison Shepherd, ¿acaso tiene una hermana desconocida?.
Mientras tanto, el resto del grupo se pregunta dónde está su jefe cuando Perv tiene una de sus epifanías. Hay una chica muerta, un nuevo caso que resolver; y los masones parecen estar implicados de alguna manera.
Para mi sorpresa, este número abandona los excesos pasados (nada de sexo ni drogas ni peleas, aunque sí la explosión de un edificio, por los viejos tiempos) y se vuelve más introspectivo e incluso sentimental. En este número se profundiza más en los personajes, volviéndolos más reales. Nuevamente la capital del Reino Unido tiene un papel destacable en la trama, convirtiéndose en testigo mudo de la búsqueda del Morrison adulto junto a su versión infantil (vaya un niño tan repelente era, por cierto).
Señor Spencer, señor Gane y señor Steward, sírvanos más números como este, por favor; que les quedaremos eternamente agradecidos.

Para proteger el Copyright de su preciosa labor, Phyllis Pearsall y sus
sucesores incluyeron [en la “A to Z of London”] un numero ficticio de
localizaciones en su Meisterwork (obra maestra). Si alguien intentaba copiar el
original, un simple cruce de referencias revelaría a los listillos. Florizel
Street es uno de esos fantasmas. Londres, donde a veces los nombres no tienen
calles.-Morrison Shepherd, jugando con el título de la canción de U2 When the
streets have no name
(Donde las calles no tienen nombre).